El Dakar 2027 podría devolver la carrera a África veinte años después de su última edición en el continente. Marruecos se perfila como escenario principal de un recorrido de 12 etapas, con España y Portugal entre las posibles sedes de salida.
Hay noticias que van mucho más allá de un cambio de recorrido. Y esta es una de ellas. El Dakar podría volver a África. Solo pensarlo ya despierta algo especial entre quienes llevamos años siguiendo esta carrera.
Arabia Saudí nos ha regalado ediciones extraordinarias, desiertos impresionantes, etapas durísimas y una competición que sigue llevando al límite a pilotos y máquinas. Pero África es África. Es donde comenzó todo, donde el Dakar se convirtió en leyenda y donde muchos aficionados soñamos con volver a ver algún día la carrera.
Y ahora esa posibilidad está más cerca.
Marruecos ha ganado protagonismo como alternativa para organizar el Dakar 2027, en un proyecto que también contempla recuperar las salidas desde Europa. España y Portugal aparecen entre las opciones para acoger el comienzo de una edición que podría marcar un antes y un después en la historia reciente de la prueba.
Aunque el nuevo planteamiento todavía está pendiente de confirmación pública por parte de ASO, los detalles que han trascendido dibujan un Dakar muy diferente al inicialmente previsto en Arabia Saudí.
El recorrido que se está planteando para 2027 contempla disputar la carrera entre el 9 y el 22 de enero, con un prólogo, 12 etapas y aproximadamente 4.300 kilómetros cronometrados.
La jornada de descanso estaría prevista para el 16 de enero y también se mantendría una etapa maratón, uno de esos momentos en los que los equipos deben gestionar especialmente bien la mecánica y los pilotos necesitan encontrar el equilibrio entre velocidad y supervivencia.
Sería un Dakar con menos kilómetros de especial que el inicialmente previsto en Arabia Saudí, pero eso no significa que vaya a ser más sencillo.
Los que conocen las pistas de Marruecos saben perfectamente de qué hablamos. Terreno duro, zonas pedregosas, pistas rápidas, navegación complicada y dunas que pueden convertir una etapa aparentemente tranquila en una auténtica pesadilla.
Y ahí está precisamente una de las grandes virtudes del rally-raid. No siempre gana el que más corre. También hay que saber leer el terreno, cuidar la mecánica y llegar al final.
Merzouga aparece como una de las referencias del posible recorrido, aunque todavía no existe un itinerario definitivo publicado.
Si el regreso a África ya es una noticia ilusionante, la posibilidad de que el Dakar vuelva a comenzar en España o Portugal añade todavía más interés.
Muchos aficionados recordarán aquellas salidas europeas en las que los vehículos atravesaban nuestras carreteras antes de embarcar rumbo al continente africano.
Barcelona acogió el comienzo de la edición de 2005, mientras que Lisboa fue el punto de partida en 2006 y 2007. Eran otros tiempos, pero también una manera muy especial de vivir el Dakar.
Ver los coches, motos y camiones preparados para afrontar miles de kilómetros de competición, hablar con los equipos en las verificaciones o escuchar por primera vez los motores antes de la salida son recuerdos que forman parte de la historia de esta carrera.
El nuevo planteamiento contempla la posibilidad de celebrar las verificaciones, el prólogo y una primera etapa en Europa antes de trasladar la caravana a Marruecos.
Todavía no existe una ciudad de salida confirmada, pero volver a tener el Dakar en España sería una noticia extraordinaria para los aficionados y para el mundo del motor de nuestro país.
También permitiría acercar la competición a un público que durante los últimos años solo ha podido seguirla desde la distancia.
Marruecos no es precisamente un territorio desconocido para el rally-raid. Sus pistas y desiertos forman parte del calendario habitual de numerosos equipos, especialmente a través del Rallye du Maroc, una de las pruebas más importantes del Campeonato del Mundo de Rally-Raid.
El país ofrece una enorme variedad de terrenos. Desde pistas rápidas donde los Ultimate pueden rodar a velocidades altísimas hasta zonas de navegación y grandes dunas donde un pequeño error puede costar muchos minutos.
Es un escenario que exige mucho al piloto, pero también al copiloto.
Y eso es algo que merece la pena destacar. En Marruecos, la navegación puede convertirse en uno de los grandes protagonistas de la carrera. No basta con tener un coche rápido ni con encontrar el ritmo adecuado. Hay que acertar con el rumbo y evitar errores que pueden acabar con cualquier aspiración.
Organizar un Dakar completo supondría, eso sí, un desafío logístico muy superior al de una prueba habitual del Mundial.
La organización tendría que adaptar recorridos, vivacs, asistencias, transporte y toda la infraestructura necesaria para una competición de estas dimensiones.
La situación de seguridad en Oriente Medio es el principal motivo que ha llevado a estudiar alternativas al recorrido inicialmente previsto en Arabia Saudí.
En un primer momento se valoraron modificaciones dentro del propio país, pero la opción de trasladar la competición a Marruecos ha ido tomando fuerza.
Una decisión de estas características tiene consecuencias importantes para todos los participantes.
Los equipos llevan meses preparando sus programas deportivos, organizando el transporte de vehículos, comprando recambios y planificando las asistencias.
Cambiar el país y las fechas de celebración obliga a revisar buena parte de ese trabajo.
Para los equipos privados, que muchas veces compiten con presupuestos muy ajustados, estos cambios pueden resultar especialmente complicados.
Por eso será importante conocer cuanto antes las condiciones definitivas y los plazos que establezca ASO.
La última edición del Dakar disputada en África fue la de 2007. En 2008, la carrera tuvo que cancelarse por motivos de seguridad y, un año después, comenzó una nueva etapa en Sudamérica. Allí permaneció hasta 2019, antes de trasladarse a Arabia Saudí en 2020.
Desde entonces, el Dakar ha seguido evolucionando. Los coches son diferentes, la tecnología ha avanzado muchísimo y la competición se ha profesionalizado cada vez más.
Pero hay algo que no cambia. El Dakar sigue siendo una carrera de resistencia, navegación y aventura. Una prueba en la que puedes pasar de estar luchando por la victoria a quedarte detenido en mitad del desierto por un problema mecánico o un error de navegación.
Y África representa una parte fundamental de esa historia. Volver a competir allí veinte años después tendría un significado especial. No porque el Dakar actual sea menos auténtico, sino porque supondría recuperar una parte de sus orígenes.
Para quienes conocieron aquellas ediciones y para las nuevas generaciones de aficionados, podría ser una oportunidad única de vivir un Dakar diferente.
A pesar de que el proyecto de Marruecos ha ganado fuerza, todavía quedan decisiones importantes por anunciar.
ASO deberá confirmar oficialmente las fechas, el país y la ciudad de salida, el recorrido definitivo y las condiciones logísticas para los equipos.
También está pendiente conocer cómo se organizaría el traslado desde Europa hasta Marruecos y qué modificaciones se introducirían respecto al programa inicial.
Por ahora, el calendario oficial publicado sigue contemplando Arabia Saudí como escenario del Dakar 2027. Pero la posibilidad de regresar a África ya ha abierto una expectativa enorme.
Porque, después de tantos años, imaginar de nuevo la caravana del Dakar atravesando las pistas y las dunas africanas tiene algo especial.
Ojalá se confirme. Ojalá volvamos a vivir un Dakar en África. Y si además podemos verlo arrancar desde España, mucho mejor.