La Federación Internacional del Automóvil ha presentado su hoja de ruta para transformar las categorías Ultimate y Challenger. Nuevas estructuras de seguridad, más posibilidades de motorización y medidas para controlar los costes marcarán el futuro técnico del Campeonato del Mundo de Rally-Raid (W2RC).
El rally-raid se prepara para uno de sus grandes cambios reglamentarios. Los vehículos que hoy compiten en el Dakar y en el Mundial de Rally-Raid seguirán evolucionando, pero la FIA ya ha fijado las fechas para introducir una nueva generación de coches.
El 19 de octubre de 2026, el Consejo Mundial del Deporte del Motor presentó las hojas de ruta Ultimate 2030 y Challenger 2029, dos proyectos que buscan reforzar la seguridad de las tripulaciones, mejorar la fiabilidad y establecer un marco técnico más estable para fabricantes y equipos.
La transformación no será inmediata. Habrá años de desarrollo, pruebas y participación experimental antes de que los nuevos vehículos se incorporen plenamente a los campeonatos.
La FIA quiere dar un paso importante en la protección de las tripulaciones de Ultimate, la máxima categoría de coches del rally-raid.
El elemento central del proyecto será una nueva célula de seguridad diseñada por la FIA, concebida para ofrecer mayor protección a piloto y copiloto y aumentar el espacio disponible dentro del habitáculo.
El desarrollo incluirá el análisis de los vehículos actuales y pruebas de choque para validar las nuevas estructuras.
A pesar de estos cambios, la FIA mantendrá dos características fundamentales del concepto Ultimate: motor delantero y tracción a las cuatro ruedas.
La normativa también contemplará tecnologías de propulsión alternativas, aunque todavía no se han detallado todas las soluciones técnicas que podrán utilizarse.
La FIA ha establecido cuatro etapas para introducir los nuevos vehículos:
2027: desarrollo y validación del nuevo diseño de chasis, incluyendo pruebas de choque.
2028: finalización prevista del reglamento técnico.
2029: los nuevos vehículos podrán competir dentro del Grupo Experimental.
2030: la nueva normativa será obligatoria para los pilotos oficiales de fábrica que compitan en el W2RC.
La FIA también ha anunciado un ciclo reglamentario de diez años para esta generación de vehículos.
Con este planteamiento, los fabricantes dispondrán de un horizonte de desarrollo más prolongado, una medida orientada a favorecer la estabilidad técnica y controlar los costes a largo plazo.
La categoría Challenger también afrontará una transformación importante.
La FIA pretende reforzar su papel como categoría de desarrollo hacia Ultimate, mejorando la seguridad, la fiabilidad y el control de los costes de construcción y utilización de los vehículos.
Los nuevos Challenger incorporarán estructuras de seguridad reforzadas y carrocerías cerradas, además de una oferta más amplia de motorizaciones.
Entre las posibilidades anunciadas se encuentran los motores turbo de hasta 1.620 centímetros cúbicos, una de las principales novedades técnicas de la futura reglamentación.
El objetivo es establecer una categoría más accesible desde el punto de vista económico, sin renunciar a la evolución tecnológica.
El programa previsto por la FIA contempla tres fases:
2027: publicación prevista del nuevo reglamento técnico.
2028: introducción de los vehículos en el Grupo Experimental.
2029: los nuevos Challenger podrán conseguir puntos en los campeonatos.
Con esta planificación, la FIA busca consolidar Challenger como una categoría de progresión hacia Ultimate.
Los cambios anunciados no se limitan a los vehículos. La FIA también introducirá modificaciones en la identificación de los participantes en sus campeonatos de rally-raid.
Los coches mostrarán distintivos FIA junto a los nombres de sus tripulantes. Los pilotos prioritarios utilizarán logotipos dorados o plateados, mientras que los no prioritarios llevarán distintivos blancos o azules.
Además, se simplificará el sistema de penalizaciones, eliminando las sanciones progresivamente más severas por infracciones repetidas.
El objetivo de esta modificación es facilitar la interpretación de las normas y su aplicación por parte de los oficiales de las pruebas.
La hoja de ruta de la FIA establece las principales fechas de transición, pero todavía quedan aspectos importantes por definir.
Uno de ellos es el futuro de los vehículos que actualmente compiten bajo las homologaciones vigentes.
En Ultimate, la FIA ha especificado que el nuevo reglamento será obligatorio para los pilotos oficiales de fábrica del W2RC a partir de 2030.
Sin embargo, el comunicado no establece una prohibición general de los vehículos actuales para todos los equipos privados.
Tampoco se han publicado los costes concretos que supondrá desarrollar un coche adaptado a las nuevas normas.
Estas cuestiones dependerán de los reglamentos técnicos definitivos y de las condiciones de transición que establezca la FIA.
La presentación de Ultimate 2030 y Challenger 2029 marca el inicio de una nueva etapa para el rally-raid.
La FIA ha fijado una dirección clara, más protección para las tripulaciones, mayor flexibilidad técnica, control de costes y reglamentos diseñados para mantenerse durante más tiempo.
Para fabricantes y equipos, los próximos años estarán marcados por el desarrollo y la adaptación a unas normas que todavía deben concretarse.
2027 será el primer año clave, con el desarrollo del nuevo chasis Ultimate y la definición prevista del reglamento Challenger.
A partir de ahí comenzará una transición que llevará a los nuevos Challenger a puntuar en 2029 y a los Ultimate de nueva generación a convertirse en obligatorios para los pilotos oficiales del W2RC en 2030.
El futuro técnico del rally-raid ya tiene calendario. Ahora queda conocer cómo serán los coches que lo protagonizarán.